Gustavo Lisi
Alpinista Profesional
gustavo@gustavolisi.com
TERCERA REPETICION ABSOLUTA DE LA PARED SUR DEL CHAÑI 5.960 MTS

                                     

                     LA BELLEZA DE LO INUTIL

 

                  Si alguna característica comparten la actividad de montaña con la poesía es, sin lugar a dudas, la insistencia de ambas en buscar lo bello a través de lo inútil (habrá algo mas bellamente inútil que el canto de un pájaro?)

                  Esto de relacionar montañismo y poesía viene a cuenta porque el 1º de abril pasado, tres jujeños, Sebastián Aldana, Matías Quiñones y Julio Altamirano, más un salteño, Gustavo Lisi, decidieron encarar la Pared Sur del jujeñísimo Chañi.

                  Chañi según el diccionario toponímico jujeño de Antoni Paliari, es palabra de origen preincaica y cuyo significado sería resplandor, es decir el objetivo de éste equipo era el de ascender un resplandor que, a su vez, cuenta con una pared de 875 metros de desnivel en su cara sur.

                  Todo comenzó a concretarse cuando el arriero, Antonio Valderrama, carga sus mulas y encaran todos hacia la segunda laguna al pié de la gran pared, laguna ésta que fuera bautizada como Laguna Jujuy por Jorge González y Oscar Di Pietro en la expedición de 1978.

                   Instalado el Campamento Base hubo todo un día para descansar y aclimatación que Gustavo aprovechó para colocar una cuerda fija de 60 metros en la primera cascada de hielo, asegurando así éste primer tramo del ascenso que se iniciaría al día siguiente recién a las 7 hs.

                   Las condiciones físicas de la pared respondían, por supuesto, a las consecuencias del mentado cambio climático. Poca nieve, un hielo duro y quebradizo que obligaba al uso temprano de clavos en las rocas y tornillos en el hielo. Cabe destacar éste detalle que estarían mostrando las condiciones diferentes de la pared con aquellas descriptas por Jorge “Yuyo” Tarditti en la apertura de ruta, en solitario en 1985 que, precisamente era la utilizada por el equipo norteño y que fuera también la que ascendió Francisco Sánchez de Bustamante para su cumbre en el 2000.

                   Las cordadas se decidieron por viejos, perdón experiencia de los escaladores: Altamirano, Aldana, Lisi y Quiñones, es decir mezclando viejos y jóvenes, en experiencia.

                   Superado el primer nevero de 80 mts. Le sucedía la primera cascada de unos 65 mts. Luego una pala de nieve relativamente fácil, de 150 mts. Y posteriormente una segunda cascada de aproximadamente de 85 mts. Donde se sucedían tramos de hielo y otros mixtos de hielo y de roca, con una inclinación entre 50 y 70 grados. Esta última dificultad técnica obligó a las cordadas a alternarse en su lenta evolución.

                   El vivac se colgó a las 18 hs. Se colgó literalmente, a los 5.500 metros, algo así como la mitad de la pared. En ésta ruta no existe ningún espacio horizontal, no ya para el armado de carpas, ni siquiera la posibilidad de un descanso acostado. Una vez asegurado los clavos a la roca granítica, se dispusieron a pasa la noche contemplando un cielo limpio y perforado de brillos, que inevitablemente nos devuelve a aquella poesía de lo inútil de la que hablábamos. El vivac respetó el privilegio que otorgan los años. Arriba de todos, en el “Trono de Atahualpa”, colgaba Julio, el curaca-médico de la tribu.

                    Luego de las incómodas y riesgosas maniobras para derretir nieve y “desayunar”(te, almendras y granola), las cordadas reiniciaron la escalada a las 9,30 hs.

                    Quedaban 500 mts. De ascenso que, en las primeras 2 horas,  mantenía la inclinación del día anterior y se sucedían tramos de hielo duro y terreno mixto y luego comenzaba una larga pala de nieve, asentada sobre una plataforma de hielo, cubierta por nieve acartonada, o sea, marcha lenta y dificultosa.

                    Recién al alcanzar el “abra chica”, al final de la pala, pudieron ver la cumbre sostenida por un cono de unos ocho metros de roca pura que exige una prudente escalada no solo por su verticalidad sino, también, considerando el lógico agotamiento luego de 35 horas de ascenso. Unos metros antes de éste tramo, se toparon con evidentes pruebas de antiguos enterramiento indígenas ya que se podía ver a simple vista trozos tejidos con un diseño sugestivo y maderas aflorando del terreno.

                    A las 18 horas pisaron la cumbre que ya no cuenta con la históricas cruces, lo que hace el paisaje somital más salvaje y limpio para felicidad de los que amamos la montaña en estado puro.

                    Para descender se siguió por el abra del Chañi Chico Sur, arribando al CB a la medianoche, cansados y deshidratados tanto que por momentos, cuenta Seba, se acordaba de Simson, autor del libro “Tocando el Vacío”, escuchábamos correr el agua bajo de las piedras, pero ni una gota que se dejara beber .

                    Así como todo había comenzado con el arriero Valderrama y sus mulas, todo terminó con el arriero esperándolos en la laguna “Isaac”, bautizada así también por González y Di Pietro, en homenaje al patriarca de los arrieros del Chañi Don Isaac Santos.

                    Atrás quedaba ese resplandor que inexplicablemente ostenta en su pared sur, una de las más hermosas paredes de hielo y roca por estas regiones de la poesía. A decir verdad, lo inexplicable es que halla gente que afirma haberla escalado y, algunos de ellos, andan por la vida comportándose como vecinos serios, útiles y decentes; le juro.

                                    

 
   
Principal | Curriculum | Actuales | Fotos | Videos | Contacto